Gracias, Lovecraft.

Gracias, Lovecraft.

Años atrás un compañero me pasaba un CD de datos con archivos en formato word y pdf a modo de biblioteca digital, la mayoría de ellos de grandes clásicos de la literatura universal; así como también libros, por así decirlo, de historia, psicología, esoterismo y filosofía.

Agradecido, me dirigí con el disco a casa para adentrarme en su contenido, más de 500 autores se distribuían en carpetas conteniendo de 1 a 20 archivos además de archivos sueltos varios en una carpeta cuyo nombre rezaba “A ubicar”.

Es en esta carpeta que encuentro un archivo pdf de nombre “H. P. Lovecraft – La llamada de Cthulhu”, no se que pasó con mi cabeza pero la conexión que establecí fue inmediata. Aunque con ciertas diferencias en la escritura el nombre era único y difícil de olvidar, en mi cerebro se concretó la imagen de portada del álbum “Ride the lightning” de Metallica y con mas certeza me concentre en el ultimo tema del mismo, el instrumental “The call of Ktulu”. Listo. Desde esa vez hasta ahora no me canso de leer sus cuentos.

Lovecraft es a la cultura popular lo que Copérnico a la astronomía, después de él ya nada fue igual. El giro que dio la literatura de misterio y terror se nota a simple vista, antes de su aparición el horror se escudaba en los viejos fantasmas que rechinaban cadenas, una que otra posesión y los conocidísimos vampiros, hombres lobos y personajes nacidos del folklore medieval.Para mi sorpresa, me entero que él fue el creador del Necronomicón, o el Compendio de los Nombres Muertos, un grimorio imaginario maldito cuya lectura era capaz de desatar todos los males contenidos entre la dimensiones del espacio y tiempo, Necronomicón era también el nombre de una banda de Thrash Metal alemana de los 80’s, muy en la linea de Kreator y Destruction o Sodom. Así, la conexión se hizo más que evidente. Lovecraft trascendió la literatura para adentrarse en el Heavy Metal como fuente de inspiración.

A lo largo de estos 40 años y piquito de metal, las agrupaciones que rinden tributo a sus escritos es enorme. Desde el Death Metal de Morbid Angel, el ñembo Black Sinfónico de Cradle of Filth y pasando por el sugestivo Rock n’ Roll de Blue Öyster Cult, e incluso el Thrash Crossover de Gwar, Howard Phillips Lovecraft es una fuente inagotable de inspiración para los músicos del metal. Y si nos ponemos a analizar hasta donde llegaron sus tentáculos en el mundo del cine y la literatura, les aseguro que este humilde blog no sería suficiente para dicha tarea.

Ya reza aquella famosa frase, atribuida por él al árabe loco Abdul Al-Hazred: “No esta muerto aquello que yace eternamente, e incluso con el paso de los eones, la muerte misma puede morir”. Una frase aplicable a nuestra música maldita, que incluso después de tantos años de persecución, calumnias y profecías de su caída, aun sigue en pie, acechando con sus tentáculos en la noche de los tiempos por nuevos adeptos. Mi eterno agradecimiento, Howard Phillips Lovecraft, padre del horror moderno, seguiré consultando tus textos hasta que las estrellas estén de nuevo alineadas y el majestuoso Cthulhu pronuncie mi nombre por última vez.

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