El metalero por lo general tiende a ser calificado como un desadaptado social ya sea por su manera de vivir o vestir y por el estilo de música “estridente y sin sentido” que “no se entiende luego lo que dice”. Pero lo que no conocen de nosotros es nuestra gran capacidad para camuflajearnos y hacernos pasar por simples mortales.
Una de las condiciones que más requieren de nuestras habilidades de adaptación es la primera visita a la casa de la cortejada. No hay momento más delicado que ese, pues de nuestro tacto y buen comportamiento frente a los padres de la chica depende el consentimiento de seguir con el proceso de enamoramiento. Sigue leyendo
