Adaptarse o extinguirse.

El metalero por lo general tiende a ser calificado como un desadaptado social ya sea por su manera de vivir o vestir y por el estilo de música “estridente y sin sentido” que “no se entiende luego lo que dice”. Pero lo que no conocen de nosotros es nuestra gran capacidad para camuflajearnos y hacernos pasar por simples mortales.

Una de las condiciones que más requieren de nuestras habilidades de adaptación es la primera visita a la casa de la cortejada. No hay momento más delicado que ese, pues de nuestro tacto y buen comportamiento frente a los padres de la chica depende el consentimiento de seguir con el proceso de enamoramiento. Sigue leyendo

Nostalgia.

Extraño mi pelo largo. Extraño esos domingos después de los conciertos en que no podía mover el cuello debido al dolor, llevo dos años y algo en que no puedo dejarme crecer la cabellera por motivos laborales, me parece ridículo que una persona sea juzgada por su pelo, tatuajes o perforaciones antes que por su capacidad intelectual y su desempeño en un trabajo.

Recuerdo haber sido feliz al terminar el colegio pues al fin podría tener el cabello que me identificara como headbanger. En esas épocas mi único consuelo era poder usar un prototipo de barba que empezaba a engrosarse, ya que no me amonestaban ni me llamaban la atención por usarla. Pero cuando estaba por tomar forma decente aparece el republicanísimo de mi abuelo paterno diciendo: Ejogua umi comunistape (Pareces uno de esos comunistas). Acto seguido en casa comenzaron a reprocharme la barba y las perforaciones por culpa suya. Sigue leyendo

Personajes (Mr. Sándwich).

La escena metalera de Asunción y sus alrededores está minada de personas y personajes más que interesantes. El  “destroyer” que se empeda antes de que empiece el concierto, el panchero que se forra de dinero en la esquina de Absoluto Rock, Odín y Chiki con sus remeras y parches así como una cantidad enorme más.

De la persona de la cual hoy escribo es Mr. Sándwich; alguna vez ya lo había hecho un poco sobre este señor, que de manera oportuna siempre está bien provisto de sándwichs de verduras y de jamón con queso para recorrer por los alrededores de los conciertos. Sin falta lo encontramos rondando por Absoluto, en las cercanías del Ferrocarril, también del P.R.F. y durante los toques en la ciudades cercanas a Asunción. Sigue leyendo

Sobrevivir…esa es la consigna.

Hay que admitir que el Paraguay no es un país amistoso con los metaleros. Sol implacable que hace casi imposible el vestirse de negro, cumbia y reggaeton en cada esquina, fanáticos religiosos, balnearios y discotecas de mala muerte en cada barrio y un sinfín de atrocidades que no me atrevo a nombrar.

Protegé tus oidos!

El metalero de por sí es una persona sensible y educada, de gustos refinados y que hace lo posible por tratar de sobrevivir en un ambiente que le es desconocido e increíblemente hostil.

El viajar en micro es una tortura, si no se cuenta con un reproductor mp3 que aísle sus sensibles oídos de la virulenta cumbia. Los ojos del metalero sólo están adaptados para la visión nocturna, años de vivir en las tinieblas le llevaron a desarrollar una sensibilidad que debe proteger con un buen par de anteojos. Sigue leyendo