Adaptarse o extinguirse.

El metalero por lo general tiende a ser calificado como un desadaptado social ya sea por su manera de vivir o vestir y por el estilo de música “estridente y sin sentido” que “no se entiende luego lo que dice”. Pero lo que no conocen de nosotros es nuestra gran capacidad para camuflajearnos y hacernos pasar por simples mortales.

Una de las condiciones que más requieren de nuestras habilidades de adaptación es la primera visita a la casa de la cortejada. No hay momento más delicado que ese, pues de nuestro tacto y buen comportamiento frente a los padres de la chica depende el consentimiento de seguir con el proceso de enamoramiento. Sigue leyendo

Una chance.

Convengamos que no me gusta escuchar conversaciones ajenas, pero ayer cuando volvía a casa de la facultad tuve la desgracia de quedarme sin baterías en el reproductor mp3. Ese bendito aparato me viene salvando la existencia hace más de 4 años…pero justo anoche no aguantó el viaje y a mitad de camino me dejó condenado a escuchar las banalidades de la gente “normal”.

Un par de universitarias venían charlando sobre los peligros de la noche asuncena, sobre qué lugares tenían que evitar a la hora de esperar el transporte y cosas similares. Hacía lo posible por no escuchar y trataba de concentrarme en otra cosa; pero palabras aleatoriamente pronunciadas como: “remera negra”, “pelo largo” “jeans rotos” y “tatuajes” hicieron que les diera una oportunidad y saber que decían sobre eso (después de todo, soy paraguayo y chusma :P). Sigue leyendo

En cassette suena mejor.

Metal de primera clase. Todopoderoso Cassette

Mi vieja siempre se queja diciéndome “cachivachero”, “juntabasuras” y otro tipo de apelativos al referirse a mi afición a guardar cosas sin algún tipo de valor o utilidad, y cada 6 meses hace una incursión de limpieza en mi dormitorio para por lo menos darle una sensación de orden. Generalmente estas incursiones las realiza durante mi ausencia y aprovecha para deshacerse de lo que pueda.

Ayer la descubrí infraganti con una cajita de zapatos que reconocí en seguida: mis cassettes de hace casi 10 años! Sus planes eran más que evidentes, el cesto de basura era el destino final de una parte de mis más valiosos tesoros. El debate se extendió por unos 10 minutos donde saltaron de nuevo los apodos anteriormente citados, pero con un poco de argumentación barata y férrea intransigencia pude evitar el desenlace fatal. Le expliqué acerca del valor sentimental, de la nostalgia, de la batalla y de todo lo que representaban esos cassettes para poder convencerla; y por suerte lo logré porque la intransigencia y la caradurez sé muy bien de quien las heredé. Regodeandome en mi victoria me puse a revisar los cassettes y las distintas etiquetas que llevaban; ahí se registraban grandes nombres, grandes títulos, y también grandes decepciones. Sigue leyendo

Nostalgia.

Extraño mi pelo largo. Extraño esos domingos después de los conciertos en que no podía mover el cuello debido al dolor, llevo dos años y algo en que no puedo dejarme crecer la cabellera por motivos laborales, me parece ridículo que una persona sea juzgada por su pelo, tatuajes o perforaciones antes que por su capacidad intelectual y su desempeño en un trabajo.

Recuerdo haber sido feliz al terminar el colegio pues al fin podría tener el cabello que me identificara como headbanger. En esas épocas mi único consuelo era poder usar un prototipo de barba que empezaba a engrosarse, ya que no me amonestaban ni me llamaban la atención por usarla. Pero cuando estaba por tomar forma decente aparece el republicanísimo de mi abuelo paterno diciendo: Ejogua umi comunistape (Pareces uno de esos comunistas). Acto seguido en casa comenzaron a reprocharme la barba y las perforaciones por culpa suya. Sigue leyendo

El arte de molestar.

Como buen paraguayo que sos; sé con certeza que tenés algún vecino cumbiero, reggaetonero o cachaquero (llamales como querés, son todos iguales) y por ende todos los domingos (como hoy) te torturan con su pseudo-música desde temprano, pero generalmente es en el horario de 13.00 hasta las 23.00 que se ponen de acuerdo y comienzan con la competencia de quién revienta más su equipo de sonido. Sigue leyendo

Personajes (Mr. Sándwich).

La escena metalera de Asunción y sus alrededores está minada de personas y personajes más que interesantes. El  “destroyer” que se empeda antes de que empiece el concierto, el panchero que se forra de dinero en la esquina de Absoluto Rock, Odín y Chiki con sus remeras y parches así como una cantidad enorme más.

De la persona de la cual hoy escribo es Mr. Sándwich; alguna vez ya lo había hecho un poco sobre este señor, que de manera oportuna siempre está bien provisto de sándwichs de verduras y de jamón con queso para recorrer por los alrededores de los conciertos. Sin falta lo encontramos rondando por Absoluto, en las cercanías del Ferrocarril, también del P.R.F. y durante los toques en la ciudades cercanas a Asunción. Sigue leyendo

Los libros que nunca leeré.

“La cultura de leer está tan arraigada en nuestro pueblo que no se traen libros buenos aquí, porque se tiene miedo que todos se terminen matando por ellos…”

Con esa frase un amigo trataba de apaciguarme durante uno de mis habituales plagueos, a causa de la dificultad para conseguir libros relacionados con el Heavy Metal y sus derivados. El libro en discordia esta vez era “Eligiendo la Muerte: La Improbable Historia del Death Metal & Grindcore“, del periodista y crítico musical Albert Mudrian, que a comienzos de este 2011 fue traducido al castellano y editado por el equipo de Jedbangers, un portal argentino dedicado al metal. Sigue leyendo

Sobrevivir…esa es la consigna.

Hay que admitir que el Paraguay no es un país amistoso con los metaleros. Sol implacable que hace casi imposible el vestirse de negro, cumbia y reggaeton en cada esquina, fanáticos religiosos, balnearios y discotecas de mala muerte en cada barrio y un sinfín de atrocidades que no me atrevo a nombrar.

Protegé tus oidos!

El metalero de por sí es una persona sensible y educada, de gustos refinados y que hace lo posible por tratar de sobrevivir en un ambiente que le es desconocido e increíblemente hostil.

El viajar en micro es una tortura, si no se cuenta con un reproductor mp3 que aísle sus sensibles oídos de la virulenta cumbia. Los ojos del metalero sólo están adaptados para la visión nocturna, años de vivir en las tinieblas le llevaron a desarrollar una sensibilidad que debe proteger con un buen par de anteojos. Sigue leyendo

Preguntas estúpidas, respuestas estúpidas.

Porque nunca falta el/la perdid@ que te pregunta si te gusta el metal, por más que sea evidente. Una selección de mis respuestas favoritas.

-Vos sos metalero? -No, soy fanático del Undertaker nomás.

Él no es metalero.

-Vos sos metalero? -No, soy satánico nomás…en realidad me gustan las comedias de Jennifer Aniston  y las películas de High School Musical.

-Vos sos metalero?…por eso te vestís de negro? -No, en realidad mi viejo era metalero, pero por fumar y chupar como loco en cada concierto se murió de cáncer, yo estoy de luto nomás.

-Vos sos metalero? -No, tengo cierta afinidad con la necrofagia y empalar monjas, pero soy normal nomás. Muy estridente me parece esa música.

-Vos sos metalero?…por eso usas pelo largo? -No, en realidad estoy haciendo crecer mi pelo para la Virgencita de Caacupé. Esa música es para herejes.

-Vos sos metalero?…por eso sacudís tu cabeza así? -No, la verdad que sufro de Síndrome de Tourette, esto es un reflejo involuntario de mi cuello nomás. El metal es demasiado violento para mi.

-Vos sos metalero? -No, siendo sincero…crecí en un ambiente muy violento y tengo problemas para socializar. Mi psiquiatra dice que si escucho metal puedo terminar matando a alguien.

-Vos sos metalero?…por eso hacés cuernitos con tus manos? -No, la verdad es que soy musulmán…y me volé los dedos medio y anular mientras fabricaba bombas para un atentado.

Ellos si son metaleros.

-Vos sos metalero?…que lo que dice tu música? -Si, soy metalero y mi música habla de unicornios, caballeros y espadas mágicas…aunque a veces toca temas como la necropedofilia, malformaciones congénitas y quemar iglesias…sabés luego, lo mismo que la cumbia.

-Vos sos metalero?…por qué usas una cruz al revés? -No soy metalero, soy anti-cristiano nomás…la verdad me parece estúpido adorar a un carpintero zombie.

-Vos sos metalero?…por eso usas chalequito con parches? -No pelotud@, me gusta mucho este chaleco, pero de tan hechoputa que está, mi mamá le puso estos retazos de tela con letras para tapar lo agujeros.

-Vos sos metalero? -Si! como adivinaste? No me digas que te diste cuenta porque uso mi remera de Cannibal Corpse, mis jeans rotos, mi cadena, la cruz invertida, mi campera de cuero en pleno verano, mi pelo largo y mis botas industriales con punta de acero especiales para romper “canillas” en un mosh?

Ahora parezco qué…?

Hace cuestión de unas semanas salía de la peluquería con el autoestima por los suelos, tener que truncar por enésima vez mi deseo de volver a tener el pelo largo me dejó con un mal sabor de boca, como en las últimas oportunidades que tuve que hacerlo por asuntos laborales.

La cuestión es que salí de la peluquería, y al llegar a casa me preparé para ir a la Facultad, sin darle oportunidad a mi familia de que me viera con el nuevo corte hasta el día siguiente.

Al levantarme a la mañana posterior me cruzo con mi agraciado progenitor, que al verme con el nuevo peinado expresa su ya clásica frase “ahora pareces gente”. Y yo, mientras mentalmente lo empalaba y dejaba a voluntad de los carroñeros, emitía el cuasi-suspiro “Hêee” a modo de estar de acuerdo y dejar pasar lo más pronto posible la conversación y casi seguro sermón. Sigue leyendo