Esta flor no tiene suficientes espinas… y el talento innato para complicarse la vida

Reblogged from Considérese una masa puntual…:

El antiguo arte de complicarse la existencia probablemente se remonte tanto en el tiempo como la invención de la rueda. No habrá faltado el protohumano que se estresara porque su rueda no era lo suficientemente redonda, porque la rueda del vecino era más grande o porque el fulano tres tribus al norte tenía más ruedas y hechas de mejor material. Todo tiende al equilibrio, lo que incluye por supuesto a nuestro ritmo de vida. Personalmente lo simplifico (probablemente demasiado) a un balance entre dos …

Lean este post, para entender un poco más a esos que no dejan de preocuparse por la vida ajena.

Luthier de Metal (Entrevista a “Pato” Báez de Ablaze)

El oficio de construir instrumentos es una actividad bien conocida en nuestro país, los negocios de este tipo por lo general van de la mano de nuestro folklore. El luthier es el encargado de tan noble arte, y lo denomino así pues en la construcción de instrumentos musicales hay tanta pasión como en su misma ejecución.
Pero, una cosa es nuestro folklore y otra muy distinta es esa música que depende esencialmente de un amplificador al máximo y un pedal de distorsiones.
A mi parecer, es poco lo que se sabe de la creación de instrumentos eléctricos en nuestro país; es por ello que les presento a Eduardo “Pato” Báez, guitarrista de la banda de Death Metal Ablaze y luthier. En esta entrevista nos cuenta sobre su oficio, su banda y otros temas. Sigue leyendo

Caos sonoro…el Death Metal paraguayo.

Hace menos de una hora y media que acabo de despertarme, mi cuello todavía no puede girar sin que sienta un dolor punzante. Mi pecho todavía presenta rastros de codos y puños en gran parte de su extensión. Tal vez estén pensando que fui atropellado por algún vehículo o que fui linchado por una turba enardecida. La verdad no está muy lejos de eso, anoche estuve en un concierto de Death Metal paraguayo.

Caótico, enfermo, insano…tal vez sean apelativos que en una descripción seria llevarían a sacar conclusiones negativas sobre este estilo musical, pero visto desde el punto de vista de un fanático, estos calificativos son un aliciente y una invitación antes que una advertencia. Sigue leyendo

¿De dónde salieron tantos?

Se acerca el concierto de Megadeth y como nunca antes aparecen los metaleros, de los más impensados rincones del país surgen hordas de personas vestidas de negro, escuchando métal (como les gusta pronunciar); cosa curiosa puesto que nunca antes se manifestaron tantos rockeros/metaleros en nuestro país. Nunca los vi en semejante cantidad, ni siquiera cuando tocaron Sepultura y Angra o Krisiun, o en el concierto de Rata Blanca después del Pilsen Rock, allá en el 2007.

Quiero creer que el interés del paraguayo por el rock es algo arraigado en nuestra sociedad, pero la sospecha de que esto es algo súbito y del momento cobra cada vez más fuerza. Decir que somos más de 15.000 headbangers de un día al otro me parece inverosímil, teniendo en cuenta que el promedio de asistentes de los eventos citados más arriba nunca superó el promedio de 6.000 almas (y estoy siendo generoso).

Puede ser que en un periodo de apenas 4 años, la cantidad de metaleros en Paraguay haya logrado triplicarse. ¿O es una nueva generación de jóvenes la que se suma a los que ya estábamos desde antes recorriendo las calles de Asunción y otras ciudades en busca de “ruido”?. Sigue leyendo

Adaptarse o extinguirse.

El metalero por lo general tiende a ser calificado como un desadaptado social ya sea por su manera de vivir o vestir y por el estilo de música “estridente y sin sentido” que “no se entiende luego lo que dice”. Pero lo que no conocen de nosotros es nuestra gran capacidad para camuflajearnos y hacernos pasar por simples mortales.

Una de las condiciones que más requieren de nuestras habilidades de adaptación es la primera visita a la casa de la cortejada. No hay momento más delicado que ese, pues de nuestro tacto y buen comportamiento frente a los padres de la chica depende el consentimiento de seguir con el proceso de enamoramiento. Sigue leyendo

Una chance.

Convengamos que no me gusta escuchar conversaciones ajenas, pero ayer cuando volvía a casa de la facultad tuve la desgracia de quedarme sin baterías en el reproductor mp3. Ese bendito aparato me viene salvando la existencia hace más de 4 años…pero justo anoche no aguantó el viaje y a mitad de camino me dejó condenado a escuchar las banalidades de la gente “normal”.

Un par de universitarias venían charlando sobre los peligros de la noche asuncena, sobre qué lugares tenían que evitar a la hora de esperar el transporte y cosas similares. Hacía lo posible por no escuchar y trataba de concentrarme en otra cosa; pero palabras aleatoriamente pronunciadas como: “remera negra”, “pelo largo” “jeans rotos” y “tatuajes” hicieron que les diera una oportunidad y saber que decían sobre eso (después de todo, soy paraguayo y chusma :P). Sigue leyendo

En cassette suena mejor.

Metal de primera clase. Todopoderoso Cassette

Mi vieja siempre se queja diciéndome “cachivachero”, “juntabasuras” y otro tipo de apelativos al referirse a mi afición a guardar cosas sin algún tipo de valor o utilidad, y cada 6 meses hace una incursión de limpieza en mi dormitorio para por lo menos darle una sensación de orden. Generalmente estas incursiones las realiza durante mi ausencia y aprovecha para deshacerse de lo que pueda.

Ayer la descubrí infraganti con una cajita de zapatos que reconocí en seguida: mis cassettes de hace casi 10 años! Sus planes eran más que evidentes, el cesto de basura era el destino final de una parte de mis más valiosos tesoros. El debate se extendió por unos 10 minutos donde saltaron de nuevo los apodos anteriormente citados, pero con un poco de argumentación barata y férrea intransigencia pude evitar el desenlace fatal. Le expliqué acerca del valor sentimental, de la nostalgia, de la batalla y de todo lo que representaban esos cassettes para poder convencerla; y por suerte lo logré porque la intransigencia y la caradurez sé muy bien de quien las heredé. Regodeandome en mi victoria me puse a revisar los cassettes y las distintas etiquetas que llevaban; ahí se registraban grandes nombres, grandes títulos, y también grandes decepciones. Sigue leyendo

Gracias, Lovecraft.

Gracias, Lovecraft.

Años atrás un compañero me pasaba un CD de datos con archivos en formato word y pdf a modo de biblioteca digital, la mayoría de ellos de grandes clásicos de la literatura universal; así como también libros, por así decirlo, de historia, psicología, esoterismo y filosofía.

Agradecido, me dirigí con el disco a casa para adentrarme en su contenido, más de 500 autores se distribuían en carpetas conteniendo de 1 a 20 archivos además de archivos sueltos varios en una carpeta cuyo nombre rezaba “A ubicar”.

Es en esta carpeta que encuentro un archivo pdf de nombre “H. P. Lovecraft – La llamada de Cthulhu”, no se que pasó con mi cabeza pero la conexión que establecí fue inmediata. Aunque con ciertas diferencias en la escritura el nombre era único y difícil de olvidar, en mi cerebro se concretó la imagen de portada del álbum “Ride the lightning” de Metallica y con mas certeza me concentre en el ultimo tema del mismo, el instrumental “The call of Ktulu”. Listo. Desde esa vez hasta ahora no me canso de leer sus cuentos.

Lovecraft es a la cultura popular lo que Copérnico a la astronomía, después de él ya nada fue igual. El giro que dio la literatura de misterio y terror se nota a simple vista, antes de su aparición el horror se escudaba en los viejos fantasmas que rechinaban cadenas, una que otra posesión y los conocidísimos vampiros, hombres lobos y personajes nacidos del folklore medieval. Sigue leyendo

Nostalgia.

Extraño mi pelo largo. Extraño esos domingos después de los conciertos en que no podía mover el cuello debido al dolor, llevo dos años y algo en que no puedo dejarme crecer la cabellera por motivos laborales, me parece ridículo que una persona sea juzgada por su pelo, tatuajes o perforaciones antes que por su capacidad intelectual y su desempeño en un trabajo.

Recuerdo haber sido feliz al terminar el colegio pues al fin podría tener el cabello que me identificara como headbanger. En esas épocas mi único consuelo era poder usar un prototipo de barba que empezaba a engrosarse, ya que no me amonestaban ni me llamaban la atención por usarla. Pero cuando estaba por tomar forma decente aparece el republicanísimo de mi abuelo paterno diciendo: Ejogua umi comunistape (Pareces uno de esos comunistas). Acto seguido en casa comenzaron a reprocharme la barba y las perforaciones por culpa suya. Sigue leyendo

El arte de molestar.

Como buen paraguayo que sos; sé con certeza que tenés algún vecino cumbiero, reggaetonero o cachaquero (llamales como querés, son todos iguales) y por ende todos los domingos (como hoy) te torturan con su pseudo-música desde temprano, pero generalmente es en el horario de 13.00 hasta las 23.00 que se ponen de acuerdo y comienzan con la competencia de quién revienta más su equipo de sonido. Sigue leyendo